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Qué Significa Inmundicia Según La Biblia?

Qué Significa Inmundicia Según La Biblia
Suciedad (‖ cosa que ensucia ).2.f. Impureza, deshonestidad.

¿Qué es la inmundicia en la Biblia?

La palabra ‘ inmundicia ‘ viene del latín inmmunditia y significa ‘cualidad de no tener limpieza’. Sus componentes léxicos son: el prefijo in- (negación), mundus (orden, limpieza), más el sufijo -icia (cualidad).

¿Qué significa vivir en la inmundicia?

La definición de inmundicia en el diccionario castellano es suciedad. Otro significado de inmundicia en el diccionario es también impureza, deshonestidad.

¿Cuáles son las inmundicias de la carne?

Las obras de la carne – Inmundicia y Lascivia En el mejor de los casos el ser humano, en su pecado, es inmundo. Así lo describe el profeta Isaías, ‘Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia’ (Isaías 64:6).

  1. Todo pecado (visto en la Biblia como algo sucio) va en contra de la pureza de Dios.
  2. Al salvar a un pecador Dios lo hace santo.
  3. Los santos no son una clase especial de cristianos que se han ganado un honor superior a otros.
  4. Más bien, todo creyente es un santo a los ojos de Dios.
  5. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios’ (1 Corintios 6:11).

La inmundicia y la lascivia van muchas veces asociado a lo que es inmoral. En el Nuevo Testamento, la inmundicia (impureza) acompaña la fornicación en 6 ocasiones (Romanos 1:24; 2 Corintios 12:21; Gálatas 5:20; Efesios 5:3; Colosenses 3:5; Apocalipsis 17:4). Estos dos pecados, inmundicia y lascivia, también están relacionados entre sí. La inmundicia es todo aquello que va en contra del carácter puro de Dios. Muchas veces esta inmundicia puede ser mantenida en oculto, como en el caso de los fariseos a quienes el Señor les dijo: ‘por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia’ (Mateo 23:27).

¿Que eran los trapos de inmundicia en la Biblia?

Isaías se refiere a aquellas personas cuya justicia es en realidad hipócrita. En tal caso, deja de ser justicia.

¿Qué significa no toquéis lo inmundo?

El comentario bíblico de Barnes explica: ‘En Isaías, no toquéis cosa inmunda era a una exhortación al pueblo de Dios, para que se mantuviera puro y no tuviera contacto alguno con la idolatría en ninguna de sus formas.

¿Qué es la concupiscencia de los ojos?

La ‘ concupiscencia de los ojos ‘. se llama así porque: es el apetito de los ojos de la imaginación, con la que se ven estos bienes. * son bienes cuyo deseo se excita después de verlos o imaginarlos y no a partir de una necesidad de la naturaleza, como son los otros.

¿Qué significa porquería en la Biblia?

Cosa despreciable o sin valor.

¿Qué significa la palabra celos en la Biblia?

¿Qué dice la Biblia acerca de los celos? Please or to like posts. Tiempo de lectura: 3 minutos Los celos son una clara demostración de inseguridad, y esto es lo que dice la Biblia acerca de los celos. La palabra griega zelos viene de una raíz que significa ≪estar caliente, entrar en ebullición≫.

  1. Y en hebreo se usa la palabra quin-ah, cuya raíz se refiere al rojo que sale en el rostro de un hombre apasionado, una pasión semejante a la ira; sentimientos que pueden ir desde el amor hasta la envidia, odio y celos, furor, turbación.
  2. Por esa descripción, podemos concluir que los celos nos pueden hacer cambiar nuestro carácter y hacernos agresivos.

Algo contrario a lo que es el amor.

¿Cómo trapos de inmundicia?

Capítulo 64 Los del pueblo de Jehová piden en oración que lleguen la Segunda Venida y la salvación que entonces será de ellos.1 ¡Oh si a rasgases los cielos y descendieras, y ante tu presencia se derritieran los b montes, 2 como el fuego enciende la zarza, el fuego que hace hervir el agua, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos y las naciones a temblasen ante tu presencia! 3 Cuando descendiste, haciendo cosas terribles que nunca esperábamos, se derritieron los a montes delante de ti.4 Y desde la antigüedad nunca oyeron, ni oídos percibieron ni a ojo había visto, oh Dios, fuera de ti, quien actuase en favor de aquel que en él espera.5 Saliste al encuentro del que con alegría practicaba la justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos y hemos continuado en los pecados largamente, ¿y seremos salvos? 6 Y todos nosotros somos como a suciedad, y todas nuestras obras justas como trapo de inmundicia; y todos nos marchitamos como la hoja, y nuestras iniquidades nos llevan como el viento.7 Y nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; porque has escondido de nosotros tu a rostro y nos has dejado marchitar a causa de nuestras iniquidades.8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro a padre ; nosotros somos el barro, y tú nuestro alfarero; así que b obra de tus manos somos todos nosotros.9 No te enojes sobremanera, oh Jehová, ni te acuerdes siempre de nuestra iniquidad; he aquí, mira, te rogamos, pueblo tuyo somos todos nosotros.10 Tus santas ciudades están desiertas; Sion es un desierto; Jerusalén, una desolación.11 Nuestra santa y gloriosa a casa, en la cual te alabaron nuestros padres, fue consumida por el fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destruidas.12 ¿Te contendrás, oh Jehová, ante estas cosas? ¿Callarás y nos afligirás sobremanera?

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¿Cuáles son los frutos del espíritu y de la carne?

22 Pero el fruto del Espíritu es: a amor, b gozo, c paz, d longanimidad, benignidad, bondad, e fe, 23 a mansedumbre, b templanza; contra tales cosas no hay ley.24 Porque los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias.25 Si a vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

¿Donde dice que la fe sin obras es muerta?

Santiago enseña que ‘la fe sin obras es muerta ‘ (Santiago 2:26). En calidad de santos, debemos vivir el Evangelio para evidenciar nuestra fe.

¿Donde dice en la Biblia siervo inutil?

El siervo inútil Parábolas de Jesús Jesús enseñó a Sus discípulos sobre la fe y la fidelidad, y sobre la relación que existe entre Su gracia y nuestros actos. Fui uno de los cuatro hijos de una familia de granjeros del norte de Utah; nuestros padres eran sabios, amorosos y preparados, y me enseñaron muchas y valiosas lecciones.

Fuimos instruidos, por medio de la palabra y del ejemplo, a depositar nuestra confianza en el Señor y que ‘Toda victoria y toda gloria es realizada mediante diligencia, fidelidad y oraciones de fe’ (D. y C.103:36). Se nos enseñó que debemos ser fieles al Señor Jesucristo y a Sus enseñanzas. Mientras el Salvador cumplía Su ministerio terrenal, enseñó a Sus discípulos sobre la fe y la fidelidad.

Sus palabras aludían a normas nuevas y, aparentemente, exigentes de conducta (véase Lucas 10–19), por lo que algunos de los discípulos se sintieron abrumados y suplicaron: ‘Señor: Auméntanos la fe’ (Lucas 17:5). El Salvador respondió con más de lo que nos pudiera parecer una doctrina difícil: una parábola sobre la fe y la fidelidad.

En la parábola del siervo inútil, hallamos imágenes de la vida en una granja, imágenes fáciles de comprender, y sus principios siguen tan vigentes hoy como el día en que se administraron. Jesús comenzó: ‘¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado’ (Lucas 17:7). En la época de Jesús, los siervos eran propiedad de los señores, pareciéndose más a un esclavo que a un empleado, y estaban obligados por ley a hacer todo lo que necesitara su señor, como plantar los campos, cuidar del ganado o preparar y servir las comidas.

A cambio, el señor cuidaba de sus siervos. El Salvador prosiguió con la pregunta: ‘al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?’ (versículos 7–8).

  1. El deber del siervo era atender en primer lugar a las necesidades de su señor.
  2. Resultaba inconcebible que el señor diera permiso al siervo para cenar mientras su cena estaba sin preparar.
  3. Jesús concluyó la parábola con una pregunta retórica: ‘¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no’ (versículo 9).
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El siervo no debía esperar que se le agradecieran sus esfuerzos ya que, después de todo, no estaba sino haciendo lo que ya se había comprometido a hacer. Para asegurarse de que Sus discípulos comprendieran el propósito de Su parábola, el Salvador recalcó: ‘Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos’ (versículo 10).

  • Puesto que el señor había provisto para todas las necesidades del siervo, los esfuerzos de éste no eran sino el cumplimiento de sus obligaciones para con su señor, es decir, su deber.
  • Considero que en esa parábola, Jesús estaba enseñando a Sus discípulos sobre la fe y la fidelidad, principios que yo comencé a aprender de niño en la granja.

Imagínense a cuatro muchachos que crecen en una granja. Para nosotros la fidelidad era sinónimo de ir la milla extra. Significaba que no era necesario que se nos dijera todo lo que teníamos que hacer y que debíamos anticipar lo que hiciera falta y después hacerlo.

Alimentar al ganado no era sólo cuestión de arrojarle heno, grano o ensilaje en el pesebre, sino que incluía recoger el alambre de las pacas, el heno esparcido y el grano derramado. Cuidar del ganado consistía también en inspeccionar los cercos y las puertas, limpiar y poner paja nueva en los establos y ver si había animales enfermos o cojos.

Sembrar los campos era algo más que simplemente manejar el tractor de un extremo a otro, sino que incluía el montaje adecuado del arado, el hacer el trabajo con precisión (muy próximo a los cercados y las acequias), el mantenimiento de la maquinaria y el devolver las herramientas y el equipo a su sitio.

  • La mesa donde cenábamos era más que un lugar donde comer: era un lugar de instrucción, donde se compartían sentimientos y experiencias, donde se trazaban planes para el futuro.
  • Nuestro hogar no era sólo el sitio donde vivíamos, sino un lugar que había que mantener limpio y en buenas condiciones, y se esperaba nuestra total participación.

Las camas no sólo servían para dormir, sino que había que hacerlas a diario y cambiar las sábanas cada semana. No sólo comíamos en los platos, sino que había que lavarlos y colocarlos en sus estantes correspondientes. Las frutas y las verduras no eran sólo para nuestro voraz consumo, sino para envasarlas, enlatarlas o congelarlas.

  • La tareas de la casa formaban parte de nuestros deberes de chicos, y aprendimos el antiguo dicho de : ‘Si el trabajo vale la pena, vale la pena hacerlo bien’.
  • La valía se entiende como el cumplimiento fiel de nuestros deberes más allá de los mínimos exigidos.
  • Consiste en trabajar a un ritmo que represente el mejor de nuestros esfuerzos y que sea bastante más de lo mínimo que se podría esperar de nosotros.

A mis hermanos y a mí nos resultaba útil contemplar los fieles ejemplos de valía de nuestros padres. Al fin de una larga jornada de trabajo en la granja, nuestro padre cumplía con sus asignaciones de orientación familiar y aceptó y magnificó muchos llamamientos en el transcurso de su vida.

  • Además de apoyar a su marido en la granja y en sus responsabilidades en el sacerdocio, nuestra madre tenía también muchas responsabilidades en el barrio y en la estaca.
  • Nuestros padres fueron fieles; de hecho, fueron valientes.
  • De vez en cuando oímos a algunos de los miembros de la Iglesia expresar la idea de que es difícil ser fiel en el mundo de hoy, y dicen: ‘Es difícil pagar un diezmo íntegro’, ‘es difícil ser moralmente limpios’, o incluso, ‘es difícil ser Santo de los Últimos Días’.
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El hecho de que algunas cosas sean difíciles no es novedoso para quienes han abrazado el Evangelio de Jesucristo. Él nos dará, en abundancia, la fuerza que nos ayude a hacer esas cosas difíciles. Jesús enseñó muchas cosas difíciles a Sus discípulos (véase Juan 6:60).

  • ¿Qué diría el Salvador si tuviéramos la tendencia a decir que nuestra suerte es difícil o demasiado compleja? Tal vez nos preguntaría, como hizo con Sus apóstoles: ‘¿Queréis acaso iros también vosotros?’ (Juan 6:67).
  • Ruego que podamos reconocer Su generosidad y misericordia para con nosotros y que respondamos como Pedro: ‘Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente’ (Juan 6:68–69). La fidelidad, incluso a aquellas doctrinas que consideremos difíciles, es una virtud que el Salvador inculcó en Sus discípulos; sin embargo, Jesús quería también que entendieran que el complacer al señor es más que una simple ética de trabajo; Él les enseñó que se trata además de un asunto del corazón y de su relación con su Señor celestial.

De niños en la granja, reconocimos que debíamos todo, física y espiritualmente, al Señor y a nuestros padres. Se nos enseñó, como Amulek enseñó a los zoramitas, a orar ‘tanto por la mañana, como al mediodía y al atardecer’ por nuestro bienestar y por el de nuestro prójimo (véase Alma 34:19–27). Las oraciones personales y familiares eran parte de nuestras experiencias cotidianas.

Aprendimos por medio del precepto y del ejemplo a tener fe en el ‘Señor de la cosecha’ (véase Alma 26:7). Tras arar, plantar, regar y cultivar los campos, depositamos nuestro destino en Sus manos. Trabajábamos con denuedo, pero sabíamos que sin el sol y la lluvia, la gracia y la misericordia de Dios, así como la benevolencia de unos padres amorosos, no podríamos lograr nada.

¿No es acaso la fe y la dependencia de Dios lo que enseña el rey Benjamín cuando dice: ‘si diereis todas las gracias y alabanza que vuestra alma entera es capaz de poseer, a ese Dios que os ha creado si lo sirvieseis con toda vuestra alma, todavía seríais servidores inútiles Y ahora pregunto: ¿Podéis decir algo de vosotros mismos? Os respondo: No.

No podéis decir que sois aun como el polvo de la tierra’ (Mosíah 2:20–21, 25). Estamos en deuda con Dios por nuestra vida misma. Si obedecemos los mandamientos, lo cual es nuestro deber, Él nos bendice de inmediato; por tanto, estamos continuamente en deuda con Él y le somos inútiles.

  1. Sin la gracia, nuestra valía sola no podría salvarnos.
  2. El élder Neal A.
  3. Maxwell, del Quórum de los Doce Apóstoles, ha escrito al respecto de esta parábola: ‘La generosidad de Dios para con nosotros no se expresa con una disminución de los deberes que nos impone.
  4. Donde mucho se da, mucho se requiere, y no al revés.

La generosidad divina tampoco se expresa con una atenuación de Sus normas en cuanto a lo que hay que hacer. ¡Muy al contrario, cuando mucho se da, y el discípulo lo hace, la generosidad de Dios es asombrosa! ‘Después de hacer todo lo que esté a nuestro alcance, un día recibiremos ‘todo lo que Padre tiene’,

Ahí está la generosidad de Dios. Si cumplimos con nuestro deber, Él está obligado, felizmente obligado’. En la parábola del siervo inútil, el Salvador enseñó a Sus discípulos, y a nosotros, sobre la fe y la fidelidad, sobre la valía y la gracia. Seamos valerosos al hacer más de lo mínimo que se espera de nosotros.

Ruego que podamos reconocer con gratitud que sólo Su gracia basta para que seamos perfectos en Él (véase Moroni 10:32–33). Nota

Even As I Am, 1982, pág.86.

: El siervo inútil